El viaje
¿Pasillo o ventanilla?
La miré a través deñ pequeño circulo que dejaba un vidrio impecable, y al toque le dije:
-Pasillo. Sin mirarme, y con voz chillona me desliza un papel.
-Señorita, su boleto…butaca 25, 23 hs, en 15 minutos, andén 17. Gracias.
Mi pesada mochila al buche del micro, unas galletitas, al mío antes de abordar el micro.
La corbata de los chóferes; ese “falo aplanado”, diría un freudiano, recibiendo imperceptibles roces de sus pálidas yemas; me indican cuatro escalones. Pasillo en penumbras; 21…23…25. El mío por doce horas. Un suave y exquisito aroma a café inunda el ambiente.
Salimos. Con mi brazo izquierdo ocupo buena parte del asiento 24. Hasta que un poncho negro del que emerge una barba tipo candado y una boina “al estilo del Che”, se acomoda junto a mi y su mirada se pierde en el andén.
Siento frío; el chofer habla de desperfectos en la calefacción. Y mi abrigo en la bódega…
