El día a día
Es curioso que lo permanente devenga tantas veces en invisible. Cariños, personas, gestos. Están ahí, muchas veces silenciosos, nos observan y esperan, pacientes, un momento de nuestro transitar. Lo mismo le ocurre a las obras de arte: la Biblioteca Nacional, el Palacio de la Moneda, La Marcha a la Turca de Mozart, el Vuelo del Moscardón de Rimsky-Korsakov, incluso el mismísimo Quijote de Cervantes son en la inconsciencia de mucha gente esencialmente iguales a oficinas, ringtones o panfletos. El día a día nos descubre, patente, lo que tiene de cosa la obra de arte, pero nos oculta su simbolismo, su alegoría, su espíritu. Leer más…
