¿Volveré a encontrarte, amigo?

Alguna vez te dije que a algunas cuadras de aquí, cerca de un lugar que se llama Matucana, estaba el mar. Nunca conocimos el mar juntos. Te conté del malecón, del puerto, de las gaviotas. Te gustó, lo noté. No te lo había dicho pero lo noté porque entredormido te moviste como si nombrara algo que te agrada. Tal vez ese día soñaste con las olas, quién sabe. Es una pena que tengamos que ir más lejos. Santiago ya no tiene mar. Se nos van las cosas, es triste. Leer más…