Palimpsesto
Si, súbitamente, te viera hoy, si coincidiéramos en algún instante, no sería capaz, pese a todas mis esperanzas, de preverlo. Todos mis esfuerzos por anticiparme, aquellas añoranzas de verte primero, desde lejos, y casualmente contemplarte mientras ignoras delicadamente a todos y cada uno de nosotros, transeúntes irrespetuosos de un momento de complicidad contigo misma, dirigiéndote en adagio a una mirada común que, estoy seguro, haría que repasara y analizara una y otra vez el orden, la intención, la cadencia de cada palabra de una frase sencilla, tan sencilla que una súbita ansiedad me haría confundirla por completo con los primeros balbuceos secuelas de un abrazo fugaz, breve símbolo de un cariño que jamás terminó, que furtivamente llevara nuevamente a lo mas profundo de mí aquellas notas del olor de tu cuello y de tu pelo, aquella parte del sabor a ti que alguna vez me permitió sentirte y verte en todo lo que te rodeaba, más aun si en algún instante lo tocabas o escribías, como aquello que alguna vez llegó tan a destiempo, solo que allí no importó, y nadie, ni un alma siquiera, se dio cuenta que faltó el inmemorial rito de volverse contra el mensajero. Leer más…

