Por fin es viernes
Los viernes suelen ser días para relajarse, para celebrar el fin de otra agotadora semana laboral. “Total es viernes” dice un comercial en boga de la marca Lays… y sí, no es para menos, el trabajo puede ser, en la minoría de los casos, una agradable droga de la cual el adicto no desea despegarse, pero para la gran mayoría de los chilenos (y/o latinoamericanos) el viernes es el momento en que la realidad y el idilio de la vegetación humana encuentran su nexo positivo, logrando a las siete de la tarde uno de los empalmes mas gloriosos del ser humano promedio: la pseudo libertad, esa directamente proporcional a la duración del sábado y domingo.
Si a esto le sumamos una sorpresa de proporciones en la nueva casa de uno de nuestros mejores amigos, no podemos hacer menos que alegrarnos hasta la histeria por aquel “humano promedio” que logró por fin la construcción de un templo de relajo a pasos de su cama. Lujos que solo marcas con identidades sólidamente construidas se pueden dar. Otra genialidad de Heineken.