“…aunque sea inventá algo”
Y a veces tal vez entender que las no palabras no seguirán defendiendo lo que ya ni busca defensa. Sino tal sólo el último ritual para la última escena que nos guarde el último recuerdo.
En busca de un fundamento que lo valiera todo el protagonista de La Cita, un cortometraje de Hernán Guerschuny, investiga e intenta explicar y explicarse como acaba siendo eso que llaman amor amoroso.
Suspiró y extendió la mirada por los techos planos de las casas. La luz del día se extinguió lentamente, mientras pasaba las estaciones una a una repasó lo que le diría.
Había esperado años para enrostrarle el abandono y la tristeza a la que lo condenó.
Apretando los dientes y haciendo esfuerzos por no llorar, la vió alejarse al lado de otro. Supo inmediatamente que nunca más la vería. Nunca más se luciría con ella, despertando la envidia de los muchachos del barrio. Primero la soñó y luego la tuvo, descargando a diario la excitante energía de su juventud.
La música, la literatura y el arte en general se enriquecen, ganan vigencia y siguen haciendo historias como marcando nuevas tendencias cuando después de haber tenido su momento culmine vuelve a debutar reciclado, con notas nuevas, otras voces, otros artistas, haciendo valer la obra en sí. Partida doble para la producción artística que además de ser remembrada al creador por su obra, la misma vuelve a adquirir denotadamente un valor reconocible en la época en la que vuelve a resurgir. En otras palabras, la obra resucita, la historia se llena de memoria y conocemos lo que somos por lo que fuimos, como un camino de ida y vuelta que sin dejar de avanzar da un recorrido al pasado.
¿Por qué será que muchos temas musicales cifran esperanzas en abril? Como si fuese una respuesta a esa gastada pregunta, el alivio a todos los males, el remedio de cualquier enfermedad, la cura para ése amor. Leer más…
El humor es fuente de energía, las risas son sanas. Según estudios cientifícos tiene más probabilidad de vivir más años quien dedica más minutos de sus días a soltar carcajadas.
Nos hace bien, nos hace más sanos. Además siempre que nos van a sacar fotos nos hacen hacer como que estamos sonriendo con frases como “whisky”, será que queremos retratarnos y por ende encontrarnos en una instantanea siempre alegres, lo cual es absolutamente entendible y razonable.