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	<title>CafeLiterario.cl &#187; Ineditos</title>
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	<description>ni de máquina, ni de papel</description>
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		<title>El Camino al Pueblo Oculto&#8230;</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Aug 2010 01:40:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Café literario busca/encuentra]]></category>
		<category><![CDATA[Ineditos]]></category>
		<category><![CDATA[pueblo oculto]]></category>

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		<description><![CDATA[  Toma mi mano, no me mires a los ojos si no quieres,
recuerda que soy un hombre enfermo con los días contados&#8230;
Toma mi mano, he venido a sentir el calor de tus lágrimas
prende una llama que enfrente el reflejo de tus pupilas en la oscuridad, y mírame arder.
Piensa que estaré  bajo el mar, en cualquier lugar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-2562" title="refugiado" src="http://www.cafeliterario.cl/wp-content/uploads/refugiado1-463x599.jpg" alt="refugiado" width="370" height="479" />  Toma mi mano, no me mires a los ojos si no quieres,</p>
<p>recuerda que soy un hombre enfermo con los días contados&#8230;</p>
<p>Toma mi mano, he venido a sentir el calor de tus lágrimas</p>
<p>prende una llama que enfrente el reflejo de tus pupilas en la oscuridad, y mírame arder.</p>
<p>Piensa que estaré  bajo el mar, en cualquier lugar donde mi rostro ya no tenga valor.</p>
<p>Decidirás continuar buscando tus raíces&#8230; <br />
He construido mi propia miseria</p>
<p>creo que me revela una luz que brilla en el cielo,</p>
<p>pero aun así  no puedo dejar de escuchar el grito desesperado</p>
<p><span id="more-2563"></span></p>
<p>que lanzan los fieles cuando encuentran los milagros</p>
<p>en el castigo de las figuras envueltas en llamas en cada sueño nocturno</p>
<p>y en cada despertar entre lágrimas;</p>
<p>la lealtad entre los esclavos,</p>
<p>la lealtad entre los esclavos; recuerda el amarillo de la piel,</p>
<p>la serenidad después de que las heridas paraban de sangrar&#8230; <br />
La solidez natural de la carne de las manos</p>
<p>será  para los que cumplen el deber de enterrar con su propia fuerza</p>
<p>a un amigo que fue su padre,</p>
<p>la enfermedad y el destello sobre el granito</p>
<p>que cubre los huesos, la carne y las piedras</p>
<p>en donde se alimentan los cauces de los ríos</p>
<p>hasta las cuencas cercanas al centro de la Tierra</p>
<p>en donde crece el pulso de los corazones que estallarán</p>
<p>justo después de haber procreado,</p>
<p>el perdón y la rebelión ante los secretos que forjaron la forma de caminar,</p>
<p>la sonrisa de quienes te pueden traicionar y robar la vida</p>
<p>el amarillo de los ojos enfermos, de la ternura y de la piedad;</p>
<p>honra a tu madre, la fatiga de recordar tu nombre</p>
<p>hasta la adultez de los cuervos que desprenden la carne de tu espalda. <br />
Necesitamos un nombre para permanecer en silencio frente al fuego</p>
<p>No puedo seguir creyendo más, no quiero creer en el trueno al que mis abuelos temían,</p>
<p>los espíritus ya están en el círculo esperando por la noche,</p>
<p>mi corazón se agita con las luces de los montes, con tu cuerpo desnudo en la ventana&#8230;</p>
<p>debo saberlo, dormir con el mismo miedo de siempre, para la serenidad de tus manos,</p>
<p>despertar en las mañanas dentro de mí, para el alma que desaparece,</p>
<p>para nuestros nombres en el eco de los templos de roca junto al mar</p>
<p>en los que los murciélagos conciben sus mundos frágiles y secretos.</p>
<p> </p>
<p>El sudor bendijo las frentes de los refugiados, entre el sonido grave del viento en las plantas</p>
<p>y la imagen cegadora de las inscripciones lapidarias.</p>
<p>Los ojos cansados de las aves nocturnas, espiaban el mundo que pasaba ardiendo bajo sus garras,</p>
<p>el fuego tras las visiones de las cruces negras en la oscuridad,</p>
<p>el fuego levantado por los cachorros, dormidos con el polvo en sus narices</p>
<p>respirando el dolor y la miseria en la carne desgarrada de los compañeros. <br />
La esencia cálida del carbón en el viento</p>
<p>tocó  la frente del condenado antes del sonido de los disparos,</p>
<p>su muerte dispuesta ante los ojos de aves extrañas, rasgando en la madera pálida</p>
<p>de las habitaciones abandonadas donde el retrato del dictador enmudece</p>
<p>y envenena la sangre de los que aún pueden correr por sus vidas.</p>
<p>La sangre llenó  la visión de la luz debajo de cada roca,</p>
<p>las alas imaginarias de los terrenos desbastados,</p>
<p>el ruedo del alma de las máquinas</p>
<p>impregnadas con el olor de los alimentos descompuestos</p>
<p>que las criaturas perseguidoras del sol de la frontera</p>
<p>cargan como el aliento del fuego consumido en la última piedra de la ciudad.</p>
<p> </p>
<p>La aurora del humo en el polvo se carboniza en mi vientre,</p>
<p>y los que han sobrevivido observan sus cicatrices</p>
<p>como a imperios malditos que no desaparecerán,</p>
<p>en un dolor agudo los ríos se derrumban en la madrugada</p>
<p>en los huesos y en la calidez de la carne como puñaladas ciegas&#8230;</p>
<p>la memoria es una bestia más grande que cualquier fuego</p>
<p>que se pronuncie para acallar esos ríos,</p>
<p>los demonios de los recuerdos acarician el espejo</p>
<p>y las velas se prenden para recibir las lágrimas de las sombras;</p>
<p>el río y el color de mis venas, el rastro de la sangre seca en el pavimento</p>
<p>después de las peleas de barrio,</p>
<p>después de las luces que el alcohol</p>
<p>roba de los nombres de los territorios desolados</p>
<p>y se encuentra la paz momentánea, el amor eterno,</p>
<p>el amor que nos dejará, el amor que no nos atrevemos a pronunciar&#8230;</p>
<p>el río y el color de mis venas,</p>
<p>es lo que puedo ofrecerte para ser el padre de tus hijos,</p>
<p>es lo que puedo sacrificar de las sombras de los animales</p>
<p>en los caminos de tierra, en mis recuerdos como hijos del sol</p>
<p>y hacer volver a nacer la lluvia</p>
<p>apretando tus manos y enfrentándote a los ojos,</p>
<p>confiarte el secreto del viajero rebelado del que todos hablan</p>
<p>como el hijo de la tierra,</p>
<p>o como el mito que los guardianes de las fronteras</p>
<p>enfrentan cada vez que empuñan sus armas,</p>
<p>su final, el final de sus ojos violetas por el mundo de recuerdos reflejados,</p>
<p>derrotados y soñadores por la perdida de sangre</p>
<p>en su decisión de enfrentar a la justicia humana</p>
<p>con el color de la sangre que no distingue las heridas del cuerpo y del alma</p>
<p>dando el poder a sus niños que rogaban al cielo y pedían al mar </p>
<p>salvar la existencia de las sombras de su padre ante cualquier consecuencia.</p>
<p>Volvería a vivir todo este destierro por cualquiera de ellos;</p>
<p>recuerdo el fuego del cansancio de su voz</p>
<p>cada vez que me alejo de las luces de la ciudad</p>
<p>para buscar la tierra entre las oscuridad de las noches de aire frío y fuegos fatuos </p>
<p>a la que llegaron los conquistadores perdidos</p>
<p>en las sombras de las trazas de sus manos,</p>
<p>destruyendo todo el nuevo mundo que abrían a su paso,</p>
<p>forzando la voz de mujeres mal heridas</p>
<p>intentando encontrar en los dibujos de sus vestimentas ultrajadas</p>
<p>las voces de sus hombres todavía invocando el alarido del cielo</p>
<p>desde sus corazones cruzados por las mismas armas construidas</p>
<p>para proteger el alma de los hogares de la memoria eterna</p>
<p>de las guerrillas bajo las tormentas&#8230;</p>
<p> <strong><em>Javier Flores Letelier</em></strong></p>
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		<item>
		<title>Treinta segundos</title>
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		<comments>http://www.cafeliterario.cl/index.php/2010/07/18/treinta-segundos/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 02:39:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Café literario busca/encuentra]]></category>
		<category><![CDATA[Ineditos]]></category>
		<category><![CDATA[tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Treinta segundos]]></category>

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		<description><![CDATA[
¿Qué son treinta segundos?
Hasta ahora, era sólo medio minuto
¿Qué es medio minuto?
Nada importante para un día entero
Pero ahora, me pregunto a menudo
Son treinta segundos de agonía
De apretárseme el pecho
Treinta segundos y siento ya tu lejanía…

Anuncias esos treinta segundos
Y la luz de nuestra habitación se apaga
Se apaga nuestra cercanía
Se aleja la luz de esa hora a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-2550" title="tiempo" src="http://www.cafeliterario.cl/wp-content/uploads/tiempo.jpg" alt="tiempo" width="640" height="480" /></p>
<p>¿Qué son treinta segundos?<br />
Hasta ahora, era sólo medio minuto<br />
¿Qué es medio minuto?<br />
Nada importante para un día entero<br />
Pero ahora, me pregunto a menudo<br />
Son treinta segundos de agonía<br />
De apretárseme el pecho<br />
Treinta segundos y siento ya tu lejanía…</p>
<p><span id="more-2549"></span></p>
<p>Anuncias esos treinta segundos<br />
Y la luz de nuestra habitación se apaga<br />
Se apaga nuestra cercanía<br />
Se aleja la luz de esa hora a tu lado<br />
De charlas intensas<br />
Corta señal de despedida…</p>
<p>Tantos treinta segundos he coleccionado<br />
En el álbum de mis sueños y en mi misterio<br />
Suena mi teléfono<br />
Y en tus manos mi corazón se ve acurrucado<br />
Siento tu voz y tu cuerpo entero<br />
Y ya somos uno<br />
Me abrazas en una llamada<br />
Me sueltas en esos treinta segundos…</p>
<p><em><strong>                   Liz</strong></em></p>
<p>Imagen: <a href="http://noeantonelli.files.wordpress.com/2009/08/tiempo.jpg">http://noeantonelli.files.wordpress.com/2009/08/tiempo.jpg</a></p>
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		</item>
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		<title>Puedes estar mas triste?</title>
		<link>http://www.cafeliterario.cl/index.php/2010/05/18/puedes-estar-mas-triste/</link>
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		<pubDate>Wed, 19 May 2010 01:55:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Benjamín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ineditos]]></category>
		<category><![CDATA[Triste]]></category>

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		<description><![CDATA[Serías tan amable, de decirme,
sin dejar de hacer lo que estás haciendo
si es que puedes estar mas triste&#8230;
Mi pregunta suena a morbo,
pero juro que no esconde ironía ni sarcasmo,
muy por el contrario, me importa y mucho
mas de lo que me permitiría mi habitual apatía,
tal vez un poco menos de todo lo que tú me importas.
Quiero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-2541 alignright" title="3396428303_a386206570" src="http://www.cafeliterario.cl/wp-content/uploads/3396428303_a386206570.jpg" alt="3396428303_a386206570" width="350" height="233" />Serías tan amable, de decirme,<br />
sin dejar de hacer lo que estás haciendo<br />
si es que puedes estar mas triste&#8230;</p>
<p>Mi pregunta suena a morbo,<br />
pero juro que no esconde ironía ni sarcasmo,<br />
muy por el contrario, me importa y mucho<br />
mas de lo que me permitiría mi habitual apatía,<br />
tal vez un poco menos de todo lo que tú me importas.</p>
<p>Quiero saber, sin forceps,<br />
cual es la muerte que te tiene mirándome con esos ojos de adiós,<br />
ya no por ciencia:<br />
por sentir, igual que tú<br />
el corte de sueños que te tiene hecho sangre,<br />
a ver si habría sido espalda de cargarme tus ganas,<br />
a ver si habría tenido las agallas para seguir con vida.<span id="more-2540"></span></p>
<p>Por favor no te rompas, por favor no te caigas<br />
ni reniegues de mí mas nunca,<br />
que aunque me debas alguno de tus odios,<br />
yo te debo mis días buenos y mi plan de vuelo,<br />
y las horas que decides aborrecerme, yo decido<br />
(hasta el sol de hoy) volverte a enamorar con carne y alma,<br />
aunque escribas en otras lenguas (propias de máquinas, lejanas a los poros),<br />
aunque sea yo tu polígono de tiro.</p>
<p>No me dejes, soy yo quien ha lidiado con tu historia&#8230;<br />
y sigo aquí, junto a ti,<br />
ni te juzgo ni te fallo;<br />
no tienes que dejar nada atrás<br />
puedes traer contigo todos tus libros no escritos,<br />
tus semillas no sembradas<br />
y llorarlos como llorarías el fin de los sentires,<br />
como si tu Violeta hubiese vuelto a partir.</p>
<p>Mira dentro de ti, mira todas las noches que has dormido en paz,<br />
y ahora dime, si es que puedes estar mas triste&#8230;<br />
Sé que tu boca habría gemido un si categórico y eterno,<br />
se que mi paciencia habría esperado estoica a que decidieras reventar.</p>
<p>&#8211;<br />
Imagen: flickr.com/61066736@N00</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Maldita Bendición</title>
		<link>http://www.cafeliterario.cl/index.php/2010/04/28/maldita-bendicion/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Apr 2010 01:56:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Benjamín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ineditos]]></category>
		<category><![CDATA[Maldición]]></category>

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		<description><![CDATA[Yo&#8230; yo no daría nada por ti,
es más, creo que mis ganas no rozan siquiera el borde de lo anormal,
no te pienso a cada momento,
ni contento ni lerdo me pone tu presencia,
ni me invade la indecencia al ver el final de tu escote,
los brotes de arrebatos nunca llegan a su edad adulta,
y la pulpa del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_2531" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><img class="size-full wp-image-2531" title="silence_2496052728_51e083bfa7" src="http://www.cafeliterario.cl/wp-content/uploads/silence_2496052728_51e083bfa7.jpg" alt="silence_2496052728_51e083bfa7" width="300" height="242" /><p class="wp-caption-text">flickr.com/circo_de_invierno</p></div>
<p>Yo&#8230; yo no daría nada por ti,<br />
es más, creo que mis ganas no rozan siquiera el borde de lo anormal,<br />
no te pienso a cada momento,<br />
ni contento ni lerdo me pone tu presencia,<br />
ni me invade la indecencia al ver el final de tu escote,<br />
los brotes de arrebatos nunca llegan a su edad adulta,<br />
y la pulpa del deseo jamás alcanza el espesor requerido&#8230;</p>
<p>Como es entonces que debo volver a ti,<br />
¿Resentido? ¿Por esencia? ¿Por consuelo?<br />
Solo letras errantes de mí puño tu has sabido,<br />
no me has visto idolatrarte ni <span>mecerte</span><br />
ni en el altar de mis pasos, ni en mis brazos condenados,<br />
y aun así te paras de frente,<br />
Poniendo la mejilla ante el voraz alcance de mi furia&#8230;<br />
¿Como no <span>compadecerme</span>?  ¿Como no sentir pena por los futuros truncados?<span id="more-2530"></span></p>
<p>Azulado me encontró la tarde,<br />
haciendo patria en nombre de un satélite foráneo<br />
soplando velas de madera, inhalando aires<br />
de grandeza extraviada,<br />
malcriada mi raza, aturdió mis juventudes con sus miedos,<br />
me hizo a mi un miedoso, rehizo en mi su estirpe,<br />
cual fusil averiado se cargó en mi hombro,<br />
y de mi pecho obtuvo el coraje para no tenerlo.</p>
<p>Dicen que me han visto reír,<br />
(casi todos los días, casi a cada hora)<br />
sin embargo, debo alegar a mi favor casi nada,<br />
solo, quizás que me debo a la tinta<br />
tal y como tú te debes a los fracasos.</p>
<p>No daría nada por ti;<br />
daría todo, absolutamente todo porque desaparecieras<br />
sigilosa y <span>completamente</span>,<br />
aun así me quedara sin halagos<br />
(de los someros y los de alma),<br />
porque cada vez que te encuentro<br />
viva como carne rosa,<br />
tu me encuentras rendido,<br />
muriendo,<br />
<span>suplicándote</span> en tu idioma  que te vayas para siempre.</p>
]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Mono Triste</title>
		<link>http://www.cafeliterario.cl/index.php/2009/10/28/mono-triste/</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Oct 2009 06:06:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Benjamín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ineditos]]></category>
		<category><![CDATA[Producción Original]]></category>
		<category><![CDATA[Triste]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Eres un poeta del dolor&#8221; fue su respuesta inmediatamente posterior a mis vueltas y vueltas virtuales, preguntándome porqué era que no me salía nada, porqué no podía escribir una cabrona linea encantada, si mi vida estaba completa. Fue un balde, no de agua fría, sino de clavos y tachuelas, que no me cayó encima sino [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-2428" title="sad_monkey_258844003_6716b242fa" src="http://www.cafeliterario.cl/wp-content/uploads/sad_monkey_258844003_6716b242fa.jpg" alt="sad_monkey_258844003_6716b242fa" width="350" height="400" />&#8220;Eres un poeta del dolor&#8221; fue su respuesta inmediatamente posterior a mis vueltas y vueltas virtuales, preguntándome porqué era que no me salía nada, porqué no podía escribir una cabrona linea encantada, si mi vida estaba completa. Fue un balde, no de agua fría, sino de clavos y tachuelas, que no me cayó encima sino hasta pasada la próxima futura nueva pésima emoción. Los decibeles de los aullidos se incrementaron rápidamente. Quedé como mono triste, y ahora si que fue en serio, como si ante mis ojos estuviera quemándose ya no solo mi árbol; la selva completa ardía en llamas, incluso yo&#8230; pero no me revolcaba ni intentaba apaciguar el fuego, porque el mío era un fuego contenido, un fuego de hormigas picándome, claro que no tan agradable como la canción de Guerra.</p>
<p>Ante tanta sensación inherente al ocaso, tuve pudor por los insectos, después de todo, ellos no le hacían daño a nadie, salvo los mosquitos, pero esos, fruto de quórum y unanimidad a la hora de votar su exilio, ya no habitaban las llanuras de la comarca marqueciana. De hecho los bichos fueron los únicos que no pululaban de un lado al otro como todo el resto; se quedaron junto a mí, rodeándome, pero no con ese abrazo nauseabundo que precede al ataque, mas bien como peón orgulloso, como mancha y escudo de acero.<span id="more-2427"></span></p>
<p>Fue ahí cuando me di cuenta que eso que dicen de la muerte, eso de ver toda la cinta de tu vida en un par de suspiros, no sucede antes del momento en que el cuerpo pierde sus veintiún gramos, se logra cuando se acaba la obra de teatro preferida y salen todos los actores a escena a dar las gracias, el telón se levanta segundos antes de lo presupuestado y al descubierto quedan las caras exhaustas y desganadas de artistas que solo cuentan los asistentes, y que en ningún momento tuvieron ganas de desnudar el alma esa tarde o esa noche.</p>
<p>Tenía en ese momento de extremaunción múltiples alternativas, pero como en la mayoría de los casos, yo solo vi dos. Iniciaba la poco probable empresa de apagar cada uno de los focos de incendio, o me inmolaba pasivamente consolándome con los buenos momentos de la película de esa vida. Sigo en ese momento, como si el fuego se hubiere compadecido de mi dilema de mono triste, regalándome irónicamente congelar el tiempo.</p>
<p>&#8211;</p>
<p>Imagen: flickr.com/photos/81905324@N00</p>
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		</item>
		<item>
		<title>De realidades y lobos</title>
		<link>http://www.cafeliterario.cl/index.php/2009/10/14/de-realidades-y-lobos/</link>
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		<pubDate>Wed, 14 Oct 2009 11:17:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Café literario busca/encuentra]]></category>
		<category><![CDATA[Ineditos]]></category>
		<category><![CDATA[ángeles]]></category>
		<category><![CDATA[lobos]]></category>
		<category><![CDATA[realidad]]></category>

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		<description><![CDATA[
 
Cuando los lobos se visten de blanco;
la realidad se propone más  violenta e insatisfecha.
Exclama que lo nuestro es su mejor desborde,
exige una buena partida de nosotros sin pensar
que detrás de cada garganta hay un grito
que se expande con fuerza, que transmite poder,
que no se contenta con el espacio de sus pulmones, porque nuestros pulmones siempre son [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-full wp-image-2389 alignleft" title="nothing safe 1" src="http://www.cafeliterario.cl/wp-content/uploads/nothing-safe-1.jpg" alt="nothing safe 1" width="320" height="320" /></p>
<p> </p>
<p>Cuando los lobos se visten de blanco;<br />
la realidad se propone más  violenta e insatisfecha.<br />
Exclama que lo nuestro es su mejor desborde,<br />
exige una buena partida de nosotros sin pensar<br />
que detrás de cada garganta hay un grito<br />
que se expande con fuerza, que transmite poder,<br />
que no se contenta con el espacio de sus pulmones, porque nuestros pulmones siempre son suyos.</p>
<p><span id="more-2388"></span></p>
<p>Cuando los lobos se visten de ángeles;<br />
una dupla meticulosa ciñe nuestros corazones<br />
y crea con sonrisas una tumba para nosotros,<br />
los hijos de quienes amedrentan con placeres,<br />
de los que rebosan en singultos, de los que caminan<br />
acompañados de la soledad, en donde cada penumbra enamora<br />
un rincón y tiñe las esperanzas de azules tristes,<br />
tal cual lo hace la realidad al momento de ser real.</p>
<p>Cuando los ángeles se visten de negro;<br />
los nudos suelen rendirse permitiendo un instante más de vergüenza para quienes lamen el rocío de cada mañana.<br />
¿Qué hay para ver detrás de la pared? Será otro regateo<br />
provisto de aquellas condiciones licuables que la realidad<br />
propone únicas y sólidas. Y parecemos olvidar que lo  único sólido en la parsimonia de la vida es nuestro grito, que carga nuestros lamentos, que engorda de inseguridad si no lo hacemos barbaridad.</p>
<p>Cuando los ángeles se visten de lobos;<br />
se cierne un funesto trato entre los soldados del Rey Nefario y la realidad, quienes omiten ciertas reglas<br />
consideradas superfluas, esas mismas que estructuran<br />
lo que hoy es hermoso para los hijos del desamparo.<br />
Algo se desvirtúa entre nosotros mientras las garras aprietan las manos divinas. Puede que no haya demencia en comprender los acuerdos de la espinada realidad.</p>
<p>Y todo esto se medita mientras los lobos<br />
se están devorando a nuestros ángeles.</p>
<p> <strong><em>Venamir Dreierkov</em></strong></p>
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		<title>Zoológico</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Oct 2009 06:38:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Benjamín</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ineditos]]></category>
		<category><![CDATA[Producción Original]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>

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Fila para entrar, fila para registrarse, fila para atenderse. Lo primero que dudé fue si las autoridades de turno comprendían la magnitud de la palabra urgencia. Me antecedía una yegua que se desahogaba telefónicamente con algún familiar, por el hecho de tener que desembolsar cinco castañas por la atención. Desde una palmera pública no me [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-2377" title="401475296_345dc36378" src="http://www.cafeliterario.cl/wp-content/uploads/401475296_345dc36378.jpg" alt="401475296_345dc36378" width="320" height="246" /></p>
<p>Fila para entrar, fila para registrarse, fila para atenderse. Lo primero que dudé fue si las autoridades de turno comprendían la magnitud de la palabra urgencia. Me antecedía una yegua que se desahogaba telefónicamente con algún familiar, por el hecho de tener que desembolsar cinco castañas por la atención. Desde una palmera pública no me hubiera molestado, ni siquiera lo habría notado, pero mi acidez por la tecnología me impidió ignorar que la hembra aquella llamaba desde su frambuerry-toch. Y se quejaba, y se retorcía, mas que los otros animales; me exasperaba con sus exigencias faciales y desaprobaciones visuales, como si sus moscas debieran reinar en todos los espacios.</p>
<p>Fue quizás el preludio del nudo de garganta, justo antes de que me apaciguaran los genios, de que me relajara la cara, de que me estirara el ceño.</p>
<p>La vi sentada en un rincón de aquel laberinto, tenía la boca seca de tanto tragar saliva. Era una pantera anciana que se había dejado las arrugas para recordar el camino de vuelta, para que cuando la muerte la deba encontrar, le pida que la acompañe con la mas solemne de las formas, y no arrebatándole el soplo en un descuido bruto. Su viejo se le había resfriado.<span id="more-2371"></span></p>
<p>- &#8230;Tanto que hay que esperar.- me comentó tímidamente, lanzando a orbitar el lugar su voz dulce y añosa.<br />
- Siempre es así cuando no hay plata.- aunque mi intención era consolarla, mis palabras pecaron capitalmente seis o siete veces.<br />
- ¿Me cuida el abrigo mientras voy al río?.- me dijo luego de esperar los segundos que tomó su sonrisa leve en temperar los gélidos pedazos de dique color pastel, colores que a la larga serían lo único que evitaría confundir el lugar con un matadero.</p>
<p>Junto con acceder de inmediato a la custodia del abrigo, caí. Se me apretó la garganta, la faringe y la aorta; los ojos, la piel y la lengua. Me retorcí en mis rabias pasajeras forjadas en móviles táctiles y animales poco éticos, y le bajé una marcha al siete y me pausé el seis, y la vi nuevamente caminando hacia el río, y me vi nuevamente avergonzado-destruido, triste, como cuando me quedé sin árbol, ya no deseando tener el dinero para evitar esas selvas, sino cambiar ciertos mundos para no verla otra vez así, temblando y convenciéndose, que temblaba por su viejo y no por el frío.</p>
<p>&#8211;</p>
<p>Imagen: flickr.com/photos/tbatty</p>
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		<title>Sin Temor</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jul 2009 22:54:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sofía</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ineditos]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[
 
Imitando a los grandes, intenta escribir su futura y aclamada obra compuesta de muchos relatos todos con historias de miseria y tristeza  ¿Por qué? Pues no sabe de opuestos relacionados con la bondad y belleza.
Pero eso no lo aleja de tener un momento máximo de felicidad, felicidad para él compuesta de su estado natural.
Hace años [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.cafeliterario.cl/wp-content/uploads/esc.jpg"><img class="size-medium wp-image-2244 alignleft" title="esc" src="http://www.cafeliterario.cl/wp-content/uploads/esc.jpg" alt="" width="385" height="500" /></a></p>
<p> <br />
Imitando a los grandes, intenta escribir su futura y aclamada obra compuesta de muchos relatos todos con historias de miseria y tristeza  ¿Por qué? Pues no sabe de opuestos relacionados con la bondad y belleza.<br />
Pero eso no lo aleja de tener un momento máximo de felicidad, felicidad para él compuesta de su estado natural.<br />
Hace años que vive en España, le gusta simplemente por el acento que acompaña a cada frase por muy banal que sea en toda mujer.<br />
Es invitado a muchas partes con el fin de que modifique su condición de antisocial pero él consigo ya tiene suficiente con que lidiar, para empezar a hacerse cargo de genios ajenos, le provoca nauseas saber que si sale tendrá que ajustarse a protocolos que no conoce, él en su casa se tira pedos y camina en pelotas, toma y fuma, maldice cuando se le da la gana, duerme hasta que le duele la cabeza y despierta con sueño, quiere seguir durmiendo, pero sabe que si duerme no creará.</p>
<p><span id="more-2245"></span></p>
<p>Revisa su billetera, cuenta las pesetas, tiene para comer por una semana, además de beber todos los días, también le alcanza para hacer una llamada y contactar a Carmen.<br />
Toma el auricular, marca el número de Carmen, sabe que a esa hora ella duerme. Le contestan pero no precisamente Carmen, es una voz de hombre, corta.<br />
Se viste y decide salir.<br />
Camina por la rambla y no hay gente en las calles, pero logra dar con un bar. Entra se sienta al final de una mesa, se le acerca un garzón con aspecto de ladrón y pide una cerveza con dos cortos de güisqui.<br />
Las pocas personas que quedan en el lugar son en su mayoría hombres, se ven débiles y borrachos, pero también divisa a una mujer que lo ha estado mirando desde que entró, él dirige su mirada con una intención clara hacia la mujer, ella le corresponde con una sonrisa, él alza su cerveza y a la distancia le hace el gesto de brindar, ella acepta y levanta su vaso, él con decisión y lujuria se levanta de su mesa y camina hacia ella.<br />
El trayecto no es largo pero siente que tarda en llegar, a lo mejor no quiere estar con ella y sólo piensa en Carmen, pero Carmen lo está engañando en este mismo momento, ¿pero qué pasa no avanza? Ella no entiende lo que le sucede, aún espera, él se detiene gira y  regresa a su mesa, toma su primer corto y luego el segundo, da un largo sorbo a su cerveza y pone la botella en la mesa, se arregla los puños de la camisa y comienza a caminar nuevamente hacia ella.<br />
Ya  frente a ella dice unas palabras, pregunta su nombre y da el suyo, quiere saber porque esta sola, y ella responde que es puta. Piensa en Carmen; la invita a su casa, toman un taxi, y van en busca de una botillería, él compra un ron y más cigarros, se sube al taxi y se dirigen hacia la casa de él, mientras en el taxi ella manosea y aprieta su pene lo mira y besa, él ya la ama, Carmen ya no importa. Él responde a cada caricia de ella y también la besa, con drama.<br />
En su casa se desvisten y hacen el amor, se la folla sobre su cama y también en la mesa<br />
Se pone condón y le pide a ella que se entregue por atrás, ella accede pero no sin antes hacerle notar que la tarifa aumenta…él la embiste con furia, recuerda a Carmen y más velocidad le agrega a sus embestidas, ella se queja, le duele, a él no le importa sólo quiere ver al diablo, ella le suplica que pare, él ya no piensa sólo es falo y odio, ella intenta zafarse pero él con rapidez le asesta un puñete en pleno rostro, llantos y sangre coronan el show.<br />
Ella se viste y va al baño, se limpia la sangre y llora, lo sabía, reconocía a los golpeadores y le tocó al más frustrado.<br />
Ella se acerca con miedo, él está recostado bebiendo, ella le pide que por favor le pague y se irá, él recoge sus pantalones y saca su billetera le entrega tres billetes, ella los acepta y se va.<br />
Él con la mirada perdida en la pared imagina a Carmen siendo golpeada en el rostro.<br />
Ya no tiene palabras para engañarse y continuar en este mundo, ya no quiere ser materia; la mierda también es materia.<br />
Toma el auricular y vuelve a marcar el número de Carmen, ya nadie contesta.<br />
Cuelga.<br />
 <br />
La última que estaba dispuesta a entregarle ratos agradables fue la puta a la que golpeó, será la última que lo habrá visto con vida.<br />
Deja de beber y pone agua a calentar. Hierve, se prepara un café, lee la Biblia, llora.<br />
Se toma el café.<br />
Ordena su casa, como nunca antes, limpia todos los rincones, limpia los vidrios y vacía el refrigerador, elige sus libros favoritos y los dedica a sus más cercanos, y el resto que se lo repartan, escribe una nota a su madre y a Carmen, su padre ya no vive.<br />
Canta “Blowin in the wind”; siempre le gusto esa canción.<br />
Llena con una extraña convicción la bañera, se desnuda y duerme.<br />
Durmió por dos horas, ya sabía que era tarde para cambiar las cosas, pero él ya no quería, sale de la bañera y se dirige a la cocina, elige su mejor cuchillo, era el único que tenia, un tenedor una cuchara una taza, pero nunca había podido ser uno.<br />
Vuelve a la bañera y mira sus muñecas, sus venas azules se veían claramente, mira la vena izquierda y sin dudarlo se infringe un corte en diagonal, con agilidad toma el cuchillo con su mano izquierda deshaciéndose en sangre y corta las venas derechas.<br />
Se ríe y  no piensa en mirar hacia adelante.<br />
Nunca supo si fue real, pero de pronto Carmen lo miraba desde la puerta del baño, desnuda y con el rostro ensangrentado, devolviéndole sus billetes.</p>
<p><strong>Eduardo Muñoz</strong></p>
<p>Imagen: flickr.com/photos/sancho-odel</p>
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