Las primeras 200 palabras
Cómo si no fuera poco…la meta hegemonica es 100, pero la doblamos y luego nos inmolamos. Empieza el final de la historia, pero siempre lo supimos; todo tiene fin. Y daría mi sangre por seguir viendote hacer lo que mejor te sale, pero ¿tiene sentido? Tu vida ahora es un entramado obtusamente diferente de lo anterior, y así derecha y unilateralmente lo has querido y decidido, entonces, al nada que agregar le sumamos ahora ningún lugar donde publicar, ya no queremos seguir poniendo ladrillos, mejor lo cotizamos al precio y la oferta del dólar, es más simpatica y benevolente por estos dias y nosotros somos mercancía que reducimos por centavos sueños adolescentes. Quizas ahí esta el meollo, esto es una utopía adolescente. Si hubiesemos tenido este acceso a nuestros 17, la meta ya estaría cumplida y talvez jamás nos hubiesemos tenido que lidiar con una deuda externa y con tratados de libre comercio.
En tiempos de crisis, nada mejor que agarrar las buenas posibilidades que se presentan, y esta no será la excepción.
Ya volveremos a decir que “no” intachablemente, tal vez nuevamente a titubear para finalmente volver a decir que “sí”, acepto.
A plantar las letras en otro lado entonces, a los que le tuvieron, como yo fe a esto, no maten a Dios con un balazo en la frente, solo agachen un poco la cabeza y vuelquense al escepticismo; ya volverá el tiempo en que se juntaran el altar, la fe y dos “sí”.
Pd: La publicación de cine se las debo para el sábado.
Imagen: flickr.com/photos/norfolkodyssey
