100 palabras no premiadas (1)
Adiós
Apretando los dientes y haciendo esfuerzos por no llorar, la vió alejarse al lado de otro. Supo inmediatamente que nunca más la vería. Nunca más se luciría con ella, despertando la envidia de los muchachos del barrio. Primero la soñó y luego la tuvo, descargando a diario la excitante energía de su juventud.
Tenía el orgullo de haber sido su dueño por un par de dichosos meses. Pero el destino quiso que, Sebastián, frente a un cortaplumas, tuviera que entregar su bicicleta.
Maria Cristina Jiménez, Puente Alto
Fuente: www.santiagoen100palabras.cl
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