Por quién doblan las campanas

“Finalmente ya no nos necesitan, los que partieron
temprano, uno se desteta dulcemente de lo terrestre, como
uno se emancipa con ternura de los senos de la madre.
Pero nosotros, que necesitamos tan grandes secretos,
nosotros que tan frecuentemente obtenemos del duelo
progresos dichosos, ¿podríamos existir sin ellos?”Rainer María Rilke (1875-1926)
Esta noche no es sino una cruel vigilia, otra en tantos meses, otra entre tanta gente que hoy quisiera hallarte en un susurro, y verte correr, bailar, cantar con aquella ilusión y candidez ilimitada y santa, como tantas veces.
Pienso en tus padres, tus hermanos y su dolor. Porque a quien pierde un padre se le llama huérfano, al que pierde una esposa se le dice viudo, incluso a quien pierde toda esperanza se le llama deshauciado, pero no existe palabra alguna en ninguna lengua para aquél que pierde un hijo o un hermano. Sólo queda la ausencia, y nos supera.
Todo verdadero corazón quiere cruzar las fronteras de un cuerpo que agoniza para dar vida allí donde todavía palpita la esperanza. Hubo otro tiempo donde la gente estaba dispuesta incluso a morir, a perderlo todo, por salvarnos. Hoy parece que no somos capaces ni siquiera de dar aquello que ya no es nuestro, porque al morir todo sobra. No puedo evitar sentir resentimiento por la miseria de aquella familia que te pudo haber salvado, aún menos hoy. Perdóname.
Nadie está preparado para decirle adiós a lo que ama, pero eso hoy ya lo sabes. Hay una cosa que se llama tiempo. No te lo sabría explicar, pero quiero decir que alguna vez tus padres tendrán que escribirte que te portes bien o que te abrigues. O, tal vez, algún día sostengan un espejo. Aquél día el calendario dejará de dar ésta hora.
Tu familia tiene la dicha de estar acompañada. El país entero te acompañó y hoy te llora. ¡No nos permitas olvidar a aquellos que sufren y mueren sin que nadie sepa! Sé un ejemplo para que nunca jamás alguien que lo necesite muera en el silencio y la ausencia. Sé un ejemplo para que volvamos a amar a nuestro prójimo. Porque en cada persona hay un niño que agoniza, un padre que sufre y un hermano que llora. Te lo ruego.
Doblaron las campanas. Doblan por ti, Felipe.
–
No esperes que una ley haga lo que tu mismo no eres capaz de hacer. Piensa con el Corazón. Hazte donante hoy.