César danzaba Samba
¿Se imaginan a César en pleno Salvador de Bahía danzando un samba?
Dicen que los orígenes del carnaval remontan a la época de Egipto y Sumeria y que eran muy parecidos a los de la Roma de los Césares; ha ido pasando por diferentes lugares y momentos históricos, lo que ha convertido al rito en una fiesta versátil y elástica en lo que compete a sus simbolizaciones.
En muchos países del mundo el carnaval se está festejando; en estos lugares debe haber gente moviéndose, saltando, cantando y gritando, pues estamos en la época en que varios países católicos que hicieron de este rito algo tradicional, estén esperando los días que anteceden el inicio de la cuaresma.
Por hacerles revista les cuento que César celebraba las fiestas Saturnianas, en honor a saturno y se generaban orgías entre los invitados; el paso por Grecia hizo de la fiesta una alabanza al dios Baco patrono del vino y su cultivo.
La palabra carnaval proviene del latín medieval “carnelevarium”, que significaba “quitar la carne” y se refería a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.
(Cesar siempre supo que era carne animal lo que no se podía comer, el resto estaba todo bien)
Cada país festeja en días diferentes, pero hay casos curiosos como el de Alemania en donde el carnaval comienza el 11 del 11 a las 11 horas 11 minutos, en Italia empiezan un Jueves, el que le antecede al Miércoles de Ceniza.
En la edad media, la prohibición de consumir ciertos alimentos y consumar ciertos deseos se disfrazó de mucha comida y mucha bebida acompañada de juegos y bailes.
En países como Brasil, el carnaval fue traído por los portugueses en la época de la colonia y era de carácter religioso, en la actualidad se festeja con un tinte popular, ahí la fiesta se alarga hasta los fines de semana de febrero llegando con saltos, risas y maquillajes corridos al primer fin de semana de marzo.
Ahora en los carnavales se compite por la carroza y la gente danza y baila, y todo es color y la música agita los cuerpos y el sudor impregna la piel…
La fiesta es la espera y el trabajo de mucho tiempo, tanto en la preparación de las coreografías como en el vestuario, por eso en esos días de carnaval lo que reina es la felicidad.
Cómo me gustaría hacer de la historia hechos móviles, combinaría tantos personajes, los traería para allá y para acá. Y ya imagino a César, que estaría feliz en Bahía, Río de Janeiro o Recife danzando un samba, siguendo el compás del ritmo de una escuela, de fiesta, riendo y disfrutando…
