2666

Viernes, 2 de enero de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

Hacer listas es algo tan personal que probablemente cada uno tendrí­amos una; en parte porque los gustos varí­an, y en parte porque no todos leemos lo mismo (afortunadamente). Precisamente por ello, aunque en algún momento me sintiera tentado, lo cierto es que aquí­ no se harán listas. Me parece que lo más apropiado -mal que mal acá de eruditos no tenemos nada- es comentar abiertamente, sin órdenes, casi en una conversación de amigos, aquellas en las que siempre recaemos, aquellas obras que por una u otra razón nos atacan, transformándose para algunos en piezas imprescindibles.Comenzaré, como no, con una de las obras que más ha dado que hablar este último tiempo, y por muchas razones: 2666, de Roberto Bolaño, su magistral obra póstuma. Una obra especial (Bolaño tení­a mucho tiempo trabajando en ella y se habí­a convertido en una obsesión para él terminarla) y enorme, en todo sentido. 5 fragmentos o partes que bien podrí­an ser obras individuales, pero que en ningún caso lo son, y que alcanzan en su conjunto un cariz que jamás lograrí­an de otra forma.

Elegida por la revista Time como el mejor libro del 2008, 2666 es una novela de excesos, una novela densa en cinco partes en las cuales cuatro crí­ticos literarios amigos entre sí­ van a la búsqueda de un autor: Benno von Archimboldi. En esa búsqueda, que sólo tendrá una parcial resolución al final (vale decir que ciertos hechos no resueltos o abiertos -crí­menes, por ejemplo- son parte de la geografí­a esencial de Bolaño), aparecen historias y personajes profundos, intensos que muestran lo más bizarro de la naturaleza humana, las miserias, tragedias, a la vez que los más sublimes sentimientos humanos y pasiones intelectuales.

Comienza la obra con “La parte de los crí­ticos”, que narra la historia de cuatro personajes: Pelletier, Espinoza, Morini, y Liz Norton. Todos ellos profesores de literatura alemana, con una relación casi mí­stica debido a su pasión por el misterioso escritor Von Archimboldi, a quien nadie parece conocer, nunca ha sido premiado, pero cuya fama no para de crecer, y a quien se vio por última vez en México.

En segundo lugar está “La parte de Amalfitano”, profesor de filosofí­a de origen chileno, que ha recorrido parte del mundo escapando de la dictadura hasta llegar finalmente a México, donde duda de su existencia y de los hechos que lo han conducido hasta ese preciso lugar, donde observa con terror los sucesos que lo rodean.

La tercera parte es !La parte de Fate”. Fate es un periodista neoyorquino y que, debido a una muerte inesperada, se ve forzado a cubrir un evento deportivo en México, una velada de boxeo, acercándose, desde su mentalidad de periodista, a la vida mexicana de frontera, sus contradicciones y sus excesos.

La cuarta es “La parte de los crí­menes”, un acercamiento al eje conductor de toda la novela, la ciudad de Santa Teresa, en México, y a los horribles crí­menes que la asolan, los cuales marcan el carácter de las personas y de todos aquellos que se acercan a ellos.

La última es “La parte de Archimboldi”, “el misterioso autor alemán, un anciano traumatizado por todo los sucesos que ha vivido en el peor periodo histórico europeo. Finalmente el destino lo conduce a México, al estado de Sonora, llega hasta Santa Teresa y su terrible pesar.”

Nos encontramos frente a la novela final del inquietante testamento de Roberto Bolaño que no solo cierra su producción novelí­stica, sino que refina y eleva el nivel de una prosa destinada a pervivir -por mucho- en las letras hispanoamericanas.

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