Pleonasmo

Sábado, 27 de diciembre de 2008 Dejar un comentario Ir a comentarios

Hoy ando codiciosa.
Hoy quiero la flor amarilla, la amalgama iridiscente del rí­o de los sueños, donde terminan todos los muertos, menos tú, porque aún te siento en mi lecho.

Hoy quiero ser el sueño de Fausto, el sabor del humo de pipa en mi boca, mientras se me pasa la noche boca arriba, implorando a los dioses -en los cuales no creo- por ser para alguien el reloj en las 3.10; la ninfa atrapada en la lágrima rota, en el eco de su inmortalidad. Porque la inmortalidad es eso, la inocencia sublimada, el sueño naif de caminar como los grandes, de mirar el mundo entero en un sólo pétalo de la dulce flor amarilla, la transición eterna…

No quiero ser, te juro que no quiero ser, como el lobo de la estepa, morder mi pata para salir del yugo puesto en el camino. No quiero creer en el teatro del absurdo, sólo para locos que se distinguen entre sí­. Los mil espejos sólo me muestran imágenes difusas de mi misma. Este no era mi camino, yo no soy como Harry, de animal y de humana… nada…

Deseo ser como la Maga, sentarme en el borde de la acera a llorar por el paño rojo que no encuentro… y a la vez, hallarme en el cuarto nocturno con una sola puerta que lleva a un corredor lleno de sueños difí­ciles, y que huele a campo cubierto de rosas sangrientas y flores amarillas, donde no está la mí­a.

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http://esloquehayyloquehabra.blogspot.com


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