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El gol de Bachelet

Jueves, 11 de diciembre de 2008 Dejar un comentario Ir a comentarios

El mundial femenino de fútbol trajo a Chile no sólo más reconocimiento en el exterior sino que además y por sobre todas las cosas, las obras que se llevaron a cabo para dicho evento, se traducen en una infraestructura que dejó edificada en el paí­s. Sólo en este año se reconstruyeron y refaccionaron cuatro estadios (el estadio de  Coquimbo “Francisco Sánchez Rumoroso”; el de La Florida “Estadio Municipal Bicentenario”; el de Chillán “Nelson Oyarzún y el de Temuco “Germán Becker”).

Buena iniciativa tuvo la presidenta al incentivar este tipo de actividades en el paí­s, ya que como sabemos el deporte es salud. Pero más allá de los beneficios de salud, el acceso a la práctica deportiva es también un buen método de inclusión social que abarca no sólo el hecho de que quienes quieran acceder a realizar deportes puedan ir al polideportivo de su comuna, esto suma y suma, ya que además si consideramos que contar con un espacio para el deporte puede alejar a muchos jóvenes y niños de la delincuencia y la drogadicción (de igual forma espero que sepan ampliar la iniciativa a la habilitación de espacios creativos), también genera un negocio que puede beneficiar a las partes involucradas, imagino que debe ser el municipio al cual pertenezca el estadio.

Esta iniciativa vino a ser como el gol de Bachelet, quien después de asumir a duras penas todas las crí­ticas que aún no dejan de brotar del Transantiago, debió encontrar -y de buena manera-  un proyecto que la posicionara favorablemente bajo la vista y el examen de la opinión pública.

La Presidenta dijo además que este proyecto deportivo tendrá continuidad el año que viene,  de ser así­ le tomo la palabra como espectadora, pero también como ciudadana reitero que necesitamos más espacios para actividades creativas (entre tantas otras cosas que aún necesitamos). En todo hay que saber balancear, me refiero a que ahora no sólo se destine el gasto público para estadios y polideportivos. La inclusión y la integración social pasa también y por sobre todo por la educación y por alternativas dentro de la misma. Hablo de que no es discurso llenador apoyar sólo a la educación pública (que mal que nos pese, aún no nos deja del todo satisfechos) cualquier actividad, sea intelectual o deportiva debe ser polí­tica de Estado llevarla a cabo y mantener y como ciudadanos debe ser norma a hacer cumplir.

Entonces, no importa si a Michelle se le escapó el zapato cuando intentaba hacer el gol, lo importante es que no se le olvide que además de anotar en el marcador la diferencia que le da ventaja en cuanto a lo deportivo en este momento, la queremos (y digo queremos porque sé que es un querer colectivo) ver preocupada también de otras cuestiones que involucren una mejor calidad de vida para la ciudadaní­a, como sentir que todos sin distinción de cuanto tengamos en el bolsillo podamos acceder a una buena educación, a una salud de calidad, a poder practicar actividades deportivas, a encontrar espacios que generen y promocionen la creatividad y expresión de los sujetos. Todo en conjunto, si funciona y responde,  nos hace sentir más dignos y orgullosos de las polí­ticas sociales que en nuestro paí­s llevan a cabo quienes gobiernan.


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