Venganza

Domingo, 7 de diciembre de 2008 Dejar un comentario Ir a comentarios

Salgo de la estación del metro, poniéndome las gafas para capear un poco el sol abrasador que aturde mis sentidos, espero el cambio de semáforo para cruzar y el hombre que está delante de mí­ se voltea y me dice: “¿Te quieres casar conmigo?”. Me impacta la pregunta, lo miro más detenidamente, quizás lo conozco y no me acuerdo, mal que mal anda por ahí­ con mi edad, el constante parpadeo de sus ojos tras los vidrios de sus lentes ópticos, sus labios con una sonrisa tí­mida, titubeante me hacen pensar que lleva tiempo planeando esto, armándose de valor y sin embargo estoy segura de no conocerlo, de no haberlo visto antes.
“No, te lo agradezco, pero no me puedo casar contigo” le respondo, aprieta los labios en un gesto de desengaño y corre en dirección opuesta a la mí­a.

Al fin cruzo la calle en medio del gentí­o insulso, cuando siento que me toman del brazo y me susurran al oí­do: “¿te quieres casar conmigo?”. “¡Esto es una broma!” pienso mientras miro el modelito que me lo propone, un metro ochenta, sonrisa perfecta, seguridad en su mirada… “¡No estoy para huevadas!, saquen la cámara escondida que esto no le hace gracia a nadie”. “Con un no bastaba”, me responde soberbio y se pierde en el gentí­o.

Refunfuño por lo desagradable de la broma, por el sol de puta madre que me provoca un horrendo dolor de cabeza, cuando se me acerca un muchachito, no tendrí­a más de 19 años y me dice: “Disculpe que la moleste, pero… ¿Se casarí­a usted conmigo? Sé que probablemente ya se lo han pedido, pero no tengo otra opción…”. Su humildad me conmueve, lo tomo del rostro y le digo: “Vete a tu casa, con tu madre, no sé porque haces esto, pero si es por plata acá tienes mi tarjeta, llámame y te contrato de jardinero”. Me mira espantado, mientras me da las gracias. Debe ser una broma de mis amigas, sólo a ellas se les ocurrirí­a celebrar de esta forma mi primer mes de divorciada.

Llego al negocio que queda en la esquina del edificio donde trabajo, compro chicle y cigarros y mientras abro la cajetilla escucho en la radio que tiene el quiosquero un extra noticioso: “Habla el presidente de la República para informarles que el dí­a de hoy se ha declarado la guerra con el paí­s vecino de X, todos los hombres solteros, mayores de 18 años presentarse a la brevedad posible en el cantón de reclutamiento más cercano a su domicilio so pena de ser…”. De ahí­ en adelante ya no presto atención…. tiemblo al pensar que le pude haber salvado la vida al muchachito y yo de pura narcisista creyendo que se trataba de mí­… Pero se me escapa una risa y el quiosquero me dice: “¿De qué se rí­e?”. “De mi ex marido” le respondo, “Ahora él también es soltero”.

http://esloquehayyloquehabra.blogspot.com

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