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Muerte fabulosa de la luna

Martes, 4 de septiembre de 2012 Dejar un comentario Ir a comentarios

Anoche un satélite entró en la órbita de mis sueños / Le pregunté si se había extraviado y le indiqué la salida al final de mis párpados / Pero él prefirió quedarse y hacer de mi sueño una pesadilla / Me contó que detrás de la noche / donde las horas afilan dientes y relojes / el inquisidor y sus verdugos construyen un andamio / Dijo que el propósito era tan insólito como toda muerte por encargo: / “quieren matar la luna desde lo alto / No le perdonan que brille sin luz propia / que su elevada mentira anochezca el cielo y su buen ejemplo” // Al despertar salí de la casa y consulte al oráculo de los perros / Ellos prefirieron creer que el satélite había enloquecido / dijeron que nadie puede matar la luna porque ella es evasiva y cambiante /

y podrá siempre escapar por un agujero negro y aparecer en otro cielo // Al regresar a casa junté los párpados y volví a soñar con el satélite / Esta vez estaba desesperado / Me contó que habían apresado a la luna en Tucumán / Que allí sus verdugos esperaban la orden para ultimarla / me advirtió que sería una muerte ejemplar y surrealista: / “la cortaran con la navaja de Buñuel / luego arrojaran su cadáver como chatarra espacial y coserán un pedazo de noche sobre su ausencia” // Esta mañana desperté confundido / ¿a quién debo creerle? / los perros han sido siempre fieles y verídicos / pero también es cierto que los satélites no mienten // Por la tarde me angustió saber que sin luna el mundo perdería su único ojo / que sólo de espantosa miel sería la noche inaugural de los recién casados / que el hombre lobo no tendría excusa para saciar su apetito de blancura / y que el lunático se perdería para siempre en su lado más oscuro / Imaginé a los pianos poblándose de teclas negras y a los poetas extraviados sin su brújula de insomnio / Dije luna y circulo y el lenguaje me clavó su linealidad en la sangre // Al llegar la noche el cielo había sido saqueado y la luna desaparecida / Junté los párpados y dormí un sueño espacial y sin satélites / Pero esta mañana / pegado sobre la puerta de mi ropero / el calendario marcaba luna asesinada.

Juan Andres Despouy


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