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Huí­da de Ajedrez

Miércoles, 3 de diciembre de 2008 Dejar un comentario Ir a comentarios

El sueño era más o menos así­, a ver, no, no era así­,
a ver si me acuerdo…

No, no era por ese lado, creo que se me confunden las cosas, es que esto de los sueños es realmente un juego en el que entras y no eres dueño.
Creo que andábamos corriendo, por esas galerí­as que te he contado que construyo en mi inconsciente cuando en imágenes veo la planta baja de mi edificio; sí­, sí­, casi convencida que estábamos por ahí­. El piso era como lo hemos hablado, como un tablero de ajedrez, de cuadrados grandes, debe haber sido las reiteradas veces en que hemos concordado con la belleza estética de las construcciones antiguas, lo que me condujo a trasladarlo de esa forma en ese sueño.
Aún no entiendo bien por qué corrí­amos, si escapábamos de algo o tení­amos poco tiempo para llegar a algún lugar, pero tengo la foto en la retina de nuestras piernas a máxima velocidad por esas baldosas negras y blancas.
- A ver si me acuerdo de más…- se complica un poco detallar un sueño tantas horas después, debí­ haberle hecho caso a mi preconsciente cuando me reclamaba a gritos escribirlo.
DeLtanea corrí­a en el sueño en busca de su sueño, será que dormirse con tanto sueño nos desvirtúa luego todo, su inconsciente, el mí­o y de quien cuenta todo esto que evidentememente no soy yo.
Como te decí­a, corrí­an sobre esos pisos de ajedrez, era así­ como la casona del observatorio.
Tal vez estábamos en una fiesta, yo recuerdo haber ido a una ahí­, era una recepción que conmemoraba el aniversario de la muerte de Cortázar. Fue una de las fiestas literarias más originales que he asistido. Habí­a frases en las paredes además de un buen jazz que daba ritmo de fondo. Grupos de gente, copas de vino en las manos de la gente, risas en las bocas (falsas, sinceras, obligadas), miradas de aquí­ para allá, fotógrafos amateur, otros sólo fotografiaban el evento y la presencia en el mismo. Nosotras los mirábamos, susurrábamos, los espiábamos, comentábamos hasta que punto algunas de esas personas que estaban ahí­ era por un real deseo de disfrutar y participar del evento o para “aparecer”.
Siempre comentando esas cosas DeLtanea y Sofí­a, intentando llegar a las intenciones como si las mismas fuesen un perfume que se siente a lo lejos. Pero DeLtanea no necesitaba de olfato para percibir, sus instintos eran lo suficientemente desarrollados como para dar con las intenciones.
…entonces en qué iba…
¡Ah! Les comentaba lo que comentaba la gente, simple, no mucho, tal vez la gracia de esos eventos es contarse lo que han hecho durante el último tiempo y reclamarse las ausencias de algún otro evento, o saber la cartelera del que viene, pero de ahí­ nada más ah…sólo eso, Cortázar o los que fueren quedan fuera, o dentro del circulo de las carteleras y nada más ah…No vaya a creer uno que el “Café del teatro” es atendido por actores, ¡sálvenme del que lo piensa!.
Y ahora entonces, ¿Por qué corrí­amos? Ah, sí­,
ya me acordé,
simple no…
Huí­amos de todo eso.

Léase: paréntesis (JAQUE MATE)


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