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…Si hablamos de felicidad… (I parte)

Martes, 28 de julio de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

Punto de vista general

La mayorí­a de las personas tiene un concepto bastante alejado de lo que podrí­a ser la felicidad. Mucha gente cree que ser feliz consiste en tener una situación económica aliviada, en vivir sin enfermedades, o en encontrar al hombre o a la mujer caí­da del cielo… Ciertamente he conocido a quienes han elegido no llevar una vida económica aliviada, gente que ha donado un riñón aun no teniendo buena salud, o quienes prefieren no esperar lo que no existe, tal y como lo podrí­a ser la épica “media naranja”, y es que a decir verdad, esos tres deseos que se piden habitualmente (salud, dinero y amor) no son mas que cultura popular sin pulir, ya que el objetivo es válido, pero los métodos brillan por su ausencia. Si bien los puntos a continuación pueden parecer algo frí­os (casi bordeando la frivolidad) son la mejor manera que encontré de explicar ciertos errores que comentemos los humanos.


Que se entiende por felicidad

Lo primero es intentar descubrir que se entiende por felicidad, ya que no es un valor constante en cada persona. Como ya dije, pueden ser igualmente felices un anciano dándole pan a las palomas de la plaza de armas como un tipo saltando en medio de un concierto metalero, las dos son formas de escape que en cierta manera llenan y tranquilizan. Teniendo un objetivo se puede comenzar a luchar por él. También es importante descubrir por uno mismo si lo que se siente es constante o pasajero.
 
Por ejemplo, imaginemos una lí­nea que representa a las emociones, y otra lí­nea que la corta es el sentimiento; el lado superior de la lí­nea recta vendrí­a siendo el lado agradable y el de abajo el desagradable. Las emociones varí­an cada dí­a, mas no son ellas las que manejan al sentimiento, es el sentir constante el que predispone a la persona a obviar los malos momentos y no confundirlos con el fracaso. Fracaso serí­a no tener ideal (sentimiento en este caso) y vivir de emociones pasajeras, situación que la mayorí­a de las veces termina en depresión. Para explicar el gráfico aun mas claramente, supongamos que la lí­nea punteada es el estado de animo de una mujer, y la lí­nea recta es lo que siente frente a un hombre. Habrá momentos en donde lo va a extrañar mas de lo que ella quisiera, y habrá otros momentos en donde prácticamente no lo soporte. Mas el sentimiento no va a cambiar, al menos no tan abruptamente, no es una variable manejable, la emoción sí­.

Una vez que entendemos esto, damos el primer paso para dejar de hacer o decir cosas de las cuales luego nos habrí­amos arrepentido; inconscientemente habrí­amos tomado decisiones, quizás fruto de la adrenalina o el entusiasmo propio del momento, como apostarle todo el sueldo a un caballo que acaba de ganar una carrera o empezar una relación sentimental por motivos netamente superficiales. 

Benjamí­n

Imagen: flickr.com/photos/kruger197

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