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Manifesto liminalmente la tragedia

Domingo, 24 de mayo de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

 

Lo importante es lo que se pierde cuando la tragedia es lo que se pierde cuando la tragedia es eliminada de nuestra memoria del existir, que es la capacidad de imaginar sobre la responsabilidad del ejersicio de ser libres. Entonces, ¿por qué sucede esto en nuestra realidad?:

La tragedia entonces, rompe con toda esa ilución de lo previsible, todo aquello que podemos planificar, queda irresuelto, sin ecuación posible en las ciencias sociales, sin programación en la actualidad moderna y su poder de seducción a través de sus promesas de éxito por medio del resultado de la “buena administración”, suprimiendo la libertad y sus “problemas” que la falta de previsibilidad traen aparejados con ella.

 

Tras una escueta y lacónica puerta, un momento extremo, cual fotografí­a que contiene más de mil palabras, contiene un primogénito desarrollo en su interior. Limites móviles, intrí­nsecos, indagan recurrentemente los morbosos precedentes humanos vivenciales, q retrotraen a mi í­ntima reflexión hacia su cauce y se expande como un rí­o subterráneo, que nutre los senderos que inicialmente no están del todo abiertos.
Es menester recordar al lector, que no es mi intención hacer gala de ningún atributo intelectual en mi, ni mucho menos exagerar ni degenerar el axioma o hipótesis en cuestión, sólo quisiera compartir la inquietud que me acecha con quien tenga el afán de interrogarse, o sea por simple y llana curiosidad que acceda a este archivo, tal cual perro hambriento tras su presa.
MEMENTO MORI: ¿De qué valores llenamos nuestra precaria existencia?, La situación propia de la condición humana es la “no eternidad”, nuestro paso fugaz por el mundo, í­nfimo, medido si se piensa en tiempo universal. Lo trágico; es la responsabilidad que nos cabe, lo profundamente ineludible, es q en algún espacio-tiempo habremos de dar punto final con nuestro existir conciente y material. Pero, ¿por que nuestra naturaleza esta basada en contra de “lo trágico”?, ¿por qué la constante búsqueda de predecir lo impredecible, el mañana? Lo importante es lo que se pierde cuando la tragedia es lo que se pierde cuando la tragedia es eliminada de nuestra memoria del existir, que es la capacidad de imaginar sobre la responsabilidad del ejersicio de ser libres. Entonces, ¿por qué sucede esto en nuestra realidad?:

La tragedia entonces, rompe con toda esa ilucion de lo previsible, todo aquello que podemos planificar, queda irresuelto, sin ecuación posible en las ciencias sociales, sin programación en la actualidad moderna y su poder de seducción a través de sus promesas de éxito por medio del resultado de la “buena administración”, suprimiendo la libertad y sus “problemas” que la falta de previsibilidad traen aparejados con ella. Estableciendo finalidades efí­meras, con sus sádicos procedimientos actuales, definimos el calculo de nuestras acciones para que sean “adecuadas” para alcanzar “puntos de extremo” ajenos al sentido existencial y por ende natural. Extraña paradoja, que encuentra su sustento, si nos introducimos dentro de la gran utopia moderna del progreso moral; la sí­ntesis del cosmopolitismo radical la hemos suplido por la unificación de la globalización; osea, hemos reemplazado a la libertad, por el EXITO ADECUADO obtenido cualquiera sea su precio.

Aunque les paresca contradictorio, la tragedia de la modernidad en su búsqueda de la libertad, es no obtenerla nunca, creando una situación insaciable de búsqueda constante e infinita que sobrevuela todo lo humano y va mas allá. La modernidad se alimenta y se consume por si misma, vivimos una LIBERTAD-ESPEJO, LA LIBERTAD DE NO SER LIBRES.
LA SOLUCION: En lo único que se me ocurre pensar, es en la propia exigencia de lucidez que demanda mi ser integro y no por partes, ese permanente interrogante que habita en cada uno de los hombres. El mundo de hoy, si se me permite desirlo, es un mundo de respuestas, de certezas, que cancela el riesgo y la incertidumbre mágicamente, suprimiendo la muerte, haciéndola invisible.
Mi resistencia a este régimen de invisibilidad, es mi lucides. Eso, es el único contacto y nexo que sostengo aun, con la tragedia de mi propia vida, construyendo ví­nculos de otra naturaleza que nos hacen pensar y actuar de una manera diferente y distintiva a la manera dominante y adecuada. Esta “necesidad de no olvidar”, el recordar que la memoria no necesariamente retrae respuestas, si no que nos recuerda que nuestro poder, el único poder que habita en el ser humano normal y común mis amigos, es el poder de interrogarnos a nosotros mismos, y encontrar nuestras propias respuestas.

Yo pregono entonces: Desmembremos al espí­ritu gentil, hagamos palpitar de miedo a sus pupilas, otorguémosle esa humillación intolerable, sembremos en los campos de sus vidas semillas de terror. Y tú, ¡tú que haces temblar al mundo con tal solo una mirada! ¿qué es lo que buscas?, ¿por qué tu respuesta es una pregunta? si adornas con estatuas de muertos falsos las puertas de tu casa, mientras mantienes encarcelados a los espí­ritus con sus deseos de libertad, y tú, como yo, sabes que no es justo, pero tu empeño, es tan poderoso como eterno, eso te hace dueño de nuestras tumbas y de nuestros adivinos, que pugnan, entre derrames de sudor, lágrimas y sangre, tus palabras, esas visibles falacias, ¡¡¡Elogian tus mentiras…!!! Y nos obligan a creer…no hay nada que sea más triste, no hay nada que de más pena, que ver repetir el resultado de un esfuerzo que jamás bastará para dar fin a las dolorosas contorsiones de nuestro porvenir. Por todo esto, he pensado en cambiar de perecer, y he de tratar infinitamente de regresar a mi origen, donde los relámpagos se acavan, y extraviarme en alguna especie de paraí­so, donde la picardí­a humana de los poseedores no me alcanza, esa picardí­a humana levanta murallas, tan infranqueables todas ellas, que dejan al mundo y a nuestros ojos sin horizonte, borrándolo para siempre, como se borran lo errores de ortografí­a literal.

Adiós.-


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