Falible

Viernes, 24 de abril de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

Estaba Dios sentado al borde del universo, mirando satisfecho su creación; “todo esto es muy hermoso” pensó, “pero no tengo con quien hablar”. Levantó su mirada y creo un nuevo planeta e hizo brotar la vida, “a las 11 nacerá mi elegida, Marí­a, a las 11.05 mi hijo” y esperó pacientemente mientras se daba una vuelta por el universo.

Cuando volvió su hijo lloraba en una cruz y con voz lastimera le decí­a: ¡Padre! ¿Porqué me has abandonado?. “¡¡Cresta!!” pensó, “¡¡Pero otra vez lo mismo!! Esta vez no arregló nada”.

En una lluvia llamó a su hijo y las tinieblas se posaron sobre la tierra. La vida se secaba lentamente mientras Dios hablaba con su hijo:

- Creo que esta idea no hay como hacerla funcionar.- dijo Dios
- ¿Qué vamos a hacer con el resto de la eternidad, papá?
- No lo he decidido aún, creo que los voy a dejar en las sombras por algún tiempo…
- ¿Puedo ir de nuevo?
- ¿Y a qué? ¿A que te pase lo mismo por tercera vez? ¡Olví­dalo!
- ¿Cómo no les vas a dar otra oportunidad? Enséñame a ser misericordioso
- No, hijo, tienes demasiada piedad.

Imágen: www.flickr.com/photos/delcim


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