Cola

Martes, 14 de abril de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

Y así­ nos va
como… como un perro que persigue su cola
la iteración del sueño
ese que dejamos para después.

Un intento de olvido que, en cada nuevo intento
suena mas a constante que propuesta de amnesia;
contratos firmados con multas por retiro
sin mediadores,
solo el lápiz entre los dedos y firma
el consuelo pagano de volver a ese segundo
en donde fuiste lo que no imaginas
donde eres lo que, sin pena ni gloria
juraste jamás ser.

Me sigo persiguiendo la cola,
y ya estoy algo mareado.
Hoy pagué por completo una deuda
la pregunta es:
¿Podré prescindir de ella ahora?

Por la razón o la fuerza, por el ego o el orgullo,
nos vemos todos tan tajantes
y somos tan tibios como un beso en la frente,
como escritor mediocre sediento de un best seller
creando móviles en base al alquiler vencido,
llorando frente al espejo
solo para ver si una lágrima (solo una)
por milagrosa vez rueda hasta su oí­do
(y le arregla la vida, y le paga las apuestas).

Me mordí­ un trozo de la cola,
significa dos cosas:
mi cola ahora es mas corta,
y estoy a dos años luz menos,
de cambiar las cuatro patas
por un erguido dos pies.


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