Inicio > En clasificación, Opinión > El que no afana es un Gil

El que no afana es un Gil

Sábado, 21 de marzo de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

Ya lo decí­a Discépolo

 

El miércoles recién pasado presencié un acto ceremonioso y respetuoso, un grito prudente y sabio, de una sociedad que ya sin saber cómo implorar por su velar tranquilo; salió a la calle, hizo bulla y pidió no por ver sangre correr, sino por vivir un poco más paz. Muchos concientes que moran en ciudades como Buenos Aires, Rosario o Córdoba, pero esto ya ha superado cualquier lí­mite, se nos ha ido de la mano.

Argentina  (al igual que muchos paí­ses) atraviesa  í­ndices de delincuencia muy elevados, los pibes de 15 años matan por una cartera de una trabajadora común, que a lo sumo tiene 30 pesos (8 dólares y 20 centavos) un celular de hace tres años atrás y el resto solo papeles de cuentas y anotaciones del colegio de los niños, tribunales de familia, boletos de micros…y unas llaves de una humilde morada. Lo que sea, los adolescentes, o los que crecieron con esa realidad mentirosa de los noventa, y los que vinieron antes y así­…)  no distinguen ni discriminan. Esta vez le tocó a la pobre proletaria, pero también le toca al que vive en un barrio privado, con seguridad privada, alarma en la casa y alarma comunitaria.
No importa quien sino el objetivo, puede que algunos se organicen más que otros. Puede que algunos actúen como locos, llevándose puestos a quien sea en una moto, impunes sin casco y sin licencia, arrebatando lo que a la vista sea alcanzable, u otros que con más estudio van a barrios, vigilan, y pasan con un arma dispuestos a todo

irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto a un calefón

Hoy escuché una mujer decir: “no queremos muerte, queremos que sepan organizar el sistema de forma tal que ellos encuentren otras soluciones, que sepan entregarle herramientas para que no encuentren en la delincuencia una solución”. Concordé en las razones de la mujer que con educación y diplomacia sostení­a un discurso por una sociedad más sosegada; aunque discrepo en darle la responsabilidad solo a algunos. El problema es de todos.
Prefiero intentar ayudar en la causa que darle a ojos ciegos un problema realmente relevante, que ya lo exponí­a Discépolo cuando decí­a:

el que no mama no llora y el que no afana es un Gil;  En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.

en el quinientos seis
y en el dos mil, también.

Todos deberí­amos pensar qué cabos podemos unir y cuáles separar para poder dar con el conflicto que envuelve  y preocupa no solo Argentina, esta realidad es latinoamericana.
Y aquí­ permitiré hacerme un paréntesis. (Sin dejar de lado lo preocupante de la situación, hay algo que quisiera rescatar. Y es que ver a una sociedad unirse y organizarse a través de diferentes medios de comunicación con el fin de convocar una marcha en contra de la delincuencia; ver socialmente ésa madurez de organización social hace pensar que no estamos tan lejos de llegar a resoluciones favorables, y si bien se puede comprender como una paradoja de una madurez social y una polí­tica ignorante, sucia y corrompida, hay algo que a fin de cuentas pareciera dejar en el aire una veta de esperanza)
 Retomando, debemos encontrar, pensar, reflexionar sobre hechos concretos que nos conduzcan a sociedades más puras, menos corruptas, desde grandes capitalistas a pequeños parias que sin municiones no pueden sobrevivir, y lamentablemente de estos últimos sentimos el mayor repudio y miedo. Siendo que los crí­an quienes democráticamente nos gobiernan.  (Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición)


  1. Sin trackbacks aún.