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(M)all

Domingo, 15 de marzo de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

La nueva cultura. La nueva ideologí­a; así­ nos manejamos en las ciudades grandes, así­ de rápidos y efí­meros corren los tiempos, entonces la industria nos ofrece de todo en un sólo lugar.

Mejor que un “combo” de algún lugar de comida rápida. En un sólo lugar se puede encontrar diversos entretenimientos, que en los tiempos actuales pueden ser, desde comprar desmesuradamente con los miles de créditos de consumo que ofrecen las casas finacieras, hasta “adquirir cultura”, nótese por favor las comillas que hacen resaltar la posible adquisión cultural. Porque efectivamente puede que estemos contribuyendo a la industria cultural cuando vamos a las grandes salas de cine de los shopping, pero ni hablar de la calidad de las pelí­culas, ésas montadas en grandes y espectaculares estudios de grabación, con presupuestos millonarios y con guiones y tramas mendigas, carentes, indigentes, miserables…(mejor no sigo). Tambien hay malls con salas de música y lugares donde tienen acondicionadas instalaciones para ver producciones artí­sticas (Amigos del museo), pero pregunto ¿es el mejor lugar para buscar saciar nuestra sed de cultura?
La gran salida familiar del domingo, el encuentro de los amigos, la salida de los novios, el escape de los amantes, en fin un sinfin de actividades se pueden hacer en mismo lugar, que responde a todas las demandas, pero todas en masa, osea, nada en especial.
El circuito ahorra tiempo, queda justo para convocar a un encuentro, mientras antes pasamos por el supermercado, guardamos las cosas en el auto (que por cierto, no pagamos estacionamiento), de ahí­ hacemos hora, damos unas vueltas, vemos las  “30% off” y de ahí­ a ése encuentro; juntemonos en el mall, vemos el partido, nos tomamos unas cervezas…
¡qué aburrido que están ciertos sectores!, nada sorprendente, ninguna loca gritando por la calle, ningún enamorado corriendo tras el florista, ningún actor callejero montando su obra, nada nuevo; tan pero tan grande es la oferta, que además de poder realizar trámites, como pago de cuentas, envio de encomiendas, ciber, y todos los servicios que se puedan ofrecer y que podemos demandar, además de éso hasta pueden estar cercanos a casas de estudios. Con éso se aseguran la concurrencia, logran atraer a una masa, a una clase social cultural que consume eso, solo éso y éso ya es mucho…
Este enfermizo deseo de homogeneizarnos, de hacernos correr el mismo camino, de sentir los mismos deseos de consumo, así­ nos tienen, como quieren, así­ manejan los tí­teres, con ésa perversa manera de llevar por la misma senda, así­ un mismo producto, una sola oferta para miles de demandantes, por ende, el juego del mercado no es ingeniarselas para ofrecer distintos productos, pues ya adiestraron y moldearon los demandantes-consumidores, sino sólo ver que grupo económico acapara la mayor cantidad de clientes.
Y estas lí­neas no son más que el descontento de ver que el acceso a la cultura sigue segmentado a un sector de la ciudad de Santiago, el resto, come comida en masa, camina en masa, se viste como la masa, actúa como la masa, y así­ nos vamos, así­ nos quieren los gobiernos, así­ construí­mos identidad, de domingo a domingo paseando por malls, teniendo acceso a todo, pero a fin de cuentas a nada…

Imagen: www.flickr.com/photos/acullador

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