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¿Irí­as a ser ciega que Dios te dio esas manos?

Domingo, 8 de marzo de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios

Mujer el mundo está amueblado por tus ojos
Se hace más alto el cielo en tu presencia
La tierra se prolonga de rosa en rosa
Y el aire se prolonga de paloma en paloma

Al irte dejas una estrella en tu sitio
Dejas caer tus luces como el barco que pasa
Mientras te sigue mi canto embrujado
Como una serpiente fiel y melancólica
Y tú vuelves la cabeza detrás de algún astro

¿Qué combate se libra en el espacio?
Esas lanzas de luz entre planetas
Reflejo de armaduras despiadadas
¿Qué estrella sanguinaria no quiere ceder el paso?
En dónde estás triste noctámbula
Dadora de infinito
Que pasea en el bosque de los sueños

Heme aquí­ perdido entre mares desiertos
Solo como la pluma que se cae de un pájaro en la noche
Heme aquí­ en una torre de frí­o
Abrigado del recuerdo de tus labios marí­timos
Del recuerdo de tus complacencias y de tu cabellera
Luminosa y desatada como los rí­os de montaña
¿Irí­as a ser ciega que Dios te dio esas manos?
Te pregunto otra vez

Fragmento de Altazor, Canto II. Vicente Huidobro.
www.amediavoz.com/huidobro.htm

Imagen: www.flickr.com/photos/carlosluna


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