Inicio > Fotografí­a, Imprescindibles, Literatura > Te debí­a unas palabras Julito

Te debí­a unas palabras Julito

Lunes, 23 de febrero de 2009 Dejar un comentario Ir a comentarios
© cafeliterario.cl

© cafeliterario.cl

De mi pasaporte me gustan las páginas de las renovaciones y los sellos de visados redondos / triangulares / verdes / cuadrados / negros / ovalados / rojos; de mi imagen de Buenos Aires el transbordador sobre el Riachuelo, la plaza Irlanda, los jardines de Agronomí­a, algunos cafés que acaso ya no están, una cama en un departamento de Maipú casi esquina Córdoba, el olor y el silencio del puerto a medianoche en verano, los árboles de la plaza Lavalle.

Peco de soberbia, y sí­ y qué…Sé que cuando les digo a todos que yo nací­ para hacer revivir sus letras muchos deben pensar que me estoy jactando por un asunto que realmente no me corresponde, que me estoy apropiando de algo que no es mí­o, pero las lí­neas son de que quienes se apropian de ellas, y eso hago siempre con él.

No hay nada mejor que el egocentrismo del bueno, este año se cumplen veinticinco años de la muerte del escritor que me revoluciona entera, y  por ventura yo cumplí­ los mismos veranos para conmemorar su infelizmente desaparición de este mundo; su nombre es Jules Florencio Cortázar, pero de cariño le digo Julito. Si hubiese sido contemporánea de él, de seguro hubiese hecho de todo por conocer a una de las personas que más me conmueven. Se destacó en el relato corto y la prosa poética. Fue realmente revolucionaria su forma de gritar el sentimiento, siempre sutil sin dejar de ser sumamente intenso, o dí­ganme si no les conmueve leer algo así­:

Esta noche, buscando tu boca en otra boca,
casi creyéndolo, porque así­ de ciego es este rí­o
que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,
qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor
sabiendo que el placer es ese esclavo innoble
que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.

Julio juega, demuestra que la poesí­a es justamente esa combinación de palabras que salen del alma en orden y en desorden, cóncavas o convexas, simétricas o asimétricas  No se priva de nada, lo que tenga que decir lo proclama y luego sus fieles seguidores lo hacemos ley. Creo poder hablar en voz de muchos, de quienes lo leemos y vamos como creyentes afirmando y sosteniendo más aún sus verdades, que a veces pesan, claro, y otras, son como un enjambre de frases que dulcemente quedan resguardadas en el inconsciente.

En lo personal tengo pésima memoria, pero las palabras de Julio y de mi poeta son las que albergo en  esos rincones de mi memoria donde casi nadie llega, donde si quiera se acercan.
Cortázar vivió gran parte de su vida en Europa por razones polí­ticas. Siempre se sintió argentino, en muchos de sus escenarios no hace más que aludir a su ansiado y querido Buenos Aires, adoraba su puerto y su pueblo. Y a su vez Cortázar es motivo de orgullo para la literatura Argentina, y ¿cómo no?

Llévese estos ojos, piedritas de colores,
esta nariz de tótem, estos labios que saben
todas la tablas de multiplicar y las poesí­as más selectas…
…No sirve
esa manera de sentir. Qué ojos ni qué dedos.
Ni esa comida recalentada, la memoria,
ni la atención, como una cotorrita perniciosa.
Tome las inducciones y las perchas
donde cuelgan las palabras lavadas y planchadas.
Arrée con la casa, fuera de todo,
déjeme como un hueco, o una estaca.
…puede ser que sin vos diga tu nombre cierto
puede ocurrir que alcance sin manos tu cintura.

Lo leo tantas veces que ya es parte de mi familia, de ese mundo que cada uno tiene dentro de la cabeza, mi psicoanalista le llama grupo interno, yo prefiero decir familia, a esos que están conmigo siempre, en los pensamientos y/o en la vida real haciendo parte de mi historia. Puedo ahora pecar de esquizofrénica, pero a veces hablo con él, como si fuera un amigo, y pueden juzgarme de loca ahora, cuando les confiese que él me responde, a su manera, obvio, no es que lo veo sentado al frente mí­o compartiendo una copa de vino y hablándome como escribe, no claro, aún no llego a éso, pero si alguna vez lo hago, no me paren, por favor permitanme ése placer, ése orgasmico imaginar, eso significará que llegué a mi nirvana, que estoy en el sui géneris de lo que más adoro hacer: leer poesí­a de la buena, de la exquisita, de la preferida.

Cuando ya hayan devorado todos sus cuentos, o parte de ellos, los invito a sumergirse en el hermoso mundo de Rayuela, y jueguen y diviertanse, porque él nunca deja de hacerlo, y es a eso que siempre invita en su lectura, más astutamente que una partida de ajedrez, más estoicamente que el juego de las palabras cruzadas.

Julio, esto más que un intento de reseñarte biográficamente, es mi manera simple de explayarme y decirle a la fiel concurrencia de café literario que te lean, que eres una pasión en mi vida y que de seguro lo eres y lo serás de cualquiera que te lea.


  1. Sin trackbacks aún.